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hola. sabes dónde puedo comprar huevos? hola. sí. a dos cuadras hay un seven eleven. okay, gracias. eran pasadas las 10 de la noche y yo estaba hablando con la señora que hacía el aseo en el edificio. una media hora después, volvió ella. la que me preguntó por los huevos. nos volvimos a saludar y empezamos a conversar. me invitó a su pieza que estaba muy cerca del lobby. a todo esto, era mi cumpleaños ese día pero había tenido un día del asco. no le conté nada a ella en todo caso porque no estaba de humor para un feliz cumpleaños, según yo, mi día ya estaba arruinado. en su pieza, conversamos ene. me contó acerca de ella. de dónde era, que en su país comían caballos y que hablaba 3 idiomas. me pareció una buena cabra, muy simpática y de una onda parecida a la mía. compartimos mucho rato e intercambiamos cuentas de instagram y teléfonos. me ofreció quedarme a dormir ya que tenía una cama extra, pero yo tenía otros temas con los cuales lidiar esa noche así que me fui. seguimos en contacto todos los días siguientes, salimos a comer, a carretear y nos acercamos mucho. nos empezamos a conocer de una forma muy sincera e íntima, nos contábamos todo. abrimos nuestros corazones sin miedo a entregar o sentir. entre las cosas que hacíamos juntas estaban: ir al súper, lavar ropa, arreglarnos para salir, salir a caminar, ir a tomar café, sentarnos en las mesas de afuera del edificio a conversar con quien estuviera ahí, penas de amor, llantos, gritos, risas y claramente muchas borracheras. nos habíamos vuelto inseparables. fuimos a comprar disfraces para halloween juntas. fuimos a comer calzone a una picá que encontramos en el puerto, junto al mar. fuimos a carretes brasileños. tomamos cerveza aguada a U$1. bailamos con nuestros amigos árabes, italianos, brasileños, españoles, coreanos, franceses, y así. una vez fuimos ultra ebrias a ralph's (un súper) a comprar sepa moya qué, y no podíamos salir del sector de las frutas y verduras porque no podíamos parar de conversar. recuerdo una fiesta que fuimos a un carrete muy bkn en una disco. recuerdo que bailamos juntas, cómo se movía su pelo, su sonrisa, el cómo se dejaba llevar. me encantaba verla feliz. cómo olvidar una mañana (la noche anterior había sido brutal) en que entró a mi pieza (ella tenía una llave y yo una de su pieza por si las moscas) gritando Catalina!! tenemos un brunch, te acuerdas? y yo, con un sueño terrible, sólo quería dormir o que me tragara la tierra para no escuchar sus gritos. más encima mi pieza estaba desordenada y ella tomaba y me mostraba ropa sucia gritando mil veces más mi nombre y que lo que veía era una calamidad. en fin, obviamente fui al brunch y después me fui a hacer las uñas y comí pho (sopa vietnamita), lo cual me hizo muy feliz. descubrimos nuestra devoción por el pink moscato y conversar a la luz de la luna. todos los domingos a última hora la ayudaba a hacer sus tareas (yo me quedaba en la u en la semana a hacer las mías para tener los fines de semana libres). era un tiempo sagrado. recuerdo que tuvo un enamorado coreano que la consentía ene. le daba regalos y le mandaba mensajes todo el tiempo. ella siempre recatada y medio indecisa con respecto a este gallo. él era re buena persona y la quería. en fin, la cosa es que extraño verla todos los días, tenerla a mi lado todo el tiempo. extraño su compañía y sus chismes. extraño sus abrazos y su sonrisa. nuestra complicidad y lealtad. en resumidas cuentas, la extraño a ella infinitamente. un día llegó con un regalo de cumpleaños atrasado. era una billetera súper bonita. plateada y brillante como mi personalidad jaja. ella decía que ella llegó a mi vida como regalo de cumpleaños. y yo de verdad lo siento así. recuerdo una semana en que andábamos muy tensas, muy sensibles, enojonas, explosivas. nos molestaba todo de la otra. hasta nos dimos un "tiempo" porque pensábamos que estábamos pasando mucho tiempo juntas (a todo esto, el "tiempo" duró como 1 día y nos pareció una eternidad). cuando nos juntamos a hablar, no hablamos, sólo nos gritamos y poco menos que nos odiábamos. al final, terminamos llorando, pidiéndonos perdón y seguimos siendo las mismas hermanas de siempre. yay. yo me venía de vuelta a santiago un día sábado y el jueves hice una farewell party. más o menos desde que faltaban dos semanas para venirme a chile, ella de vez en cuando me decía que me iba a extrañar. a veces llorábamos juntas un rato y nos abrazábamos. sus ojitos eran todo. en fin, la fiesta. ella me ayudó con todo y estaba casi tan emocionada como yo. el viernes lo pasamos juntas después de sus clases haciendo nada y conversando, compartiendo. a todo esto, mi papá me compró una maleta online que me tenía que haber llegado para ese día. la cosa es que no llegó. eran pasadas las 9 de la noche y con mi amiga tuvimos que ir urgente a comprar una maleta. fue una locura. cuando llegamos, yo tenía que terminar de empacar y ella también porque se iba a LA casi a la misma hora que yo me venía a chile. llegó el temido momento, el momento de despedirnos. nos abrazamos, lloramos y nos dijimos te quiero. pero más que todo, lloramos. y lloramos los días siguientes también. todavía somos buenas amigas y nos extrañamos. es una de mis personas favoritas y siempre la recuerdo con mucho cariño. espero algún día nos volvamos a encontrar.

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